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Día 1: Explora las playas de Araxos, la vida del pueblo y el paisaje costero
Comienza tu primer día en la playa de Kalogria, una de las más bonitas del oeste de Grecia. Su largo tramo de arena suave, aguas poco profundas de color turquesa y ambiente tranquilo la hacen ideal para nadar, tomar el sol o disfrutar de un relajante paseo matutino a lo largo de la costa.
Cerca de allí, explora la impresionante laguna de Prokopos, parte del Parque Nacional Kotihi–Strofylia, un ecosistema protegido que alberga flamencos, garzas y frondosos bosques de pinos. Pasea por los senderos sombreados o simplemente disfruta de la belleza natural y la fauna que te rodea.
Para el almuerzo, dirígete a una taverna junto al mar cerca de Kalogria o del pueblo de Araxos. Prueba especialidades locales del Peloponeso como pulpo a la parrilla, saganaki, pescado fresco, tzatziki y horiatiki (ensalada griega con jugosos tomates y feta).
Por la tarde, visita el tranquilo pueblo de Araxos. Pasea por sus calles silenciosas, detente a tomar un café griego y vive el ritmo relajado de la vida local. Si te interesa la historia de la aviación, puedes pasar por el exterior de la Base Aérea de Araxos, un importante aeropuerto militar (nota: el acceso es restringido, pero la zona es interesante para recorrer en coche).
Luego, dirígete a la playa de Lakkopetra, un lugar encantador con aguas tranquilas, perfecto para nadar o disfrutar del sol de la tarde. Su orientación hacia el oeste la convierte en un lugar ideal para ver el atardecer.
Para la cena, elige una taverna junto a la playa y disfruta de mariscos frescos acompañados de una copa de vino local. Termina la noche con un paseo relajante junto al mar bajo las estrellas.
Día 2: Naturaleza, pueblos y encanto costero
Comienza la mañana con una visita al Bosque de Strofylia, uno de los bosques de pinos más grandes de Europa, donde dunas, lagunas y zonas boscosas crean un entorno tranquilo para caminar, andar en bicicleta o observar aves. Los senderos silenciosos y el aire fresco de pino hacen que sea un comienzo perfecto para el día.
Después, dirígete a la playa de Gianniskari, un lugar más virgen y tranquilo, con dunas de arena dorada y aguas cristalinas, ideal para nadar o simplemente relajarse junto al mar.
Para el almuerzo, haz una parada en los pueblos cercanos de Kato Achaia o Metochi, donde tabernas familiares sirven platos tradicionales griegos como moussaka, gemista y souvlaki de cerdo.
Por la tarde, puedes elegir entre un breve viaje a Patras para explorar su animado centro, el Odeón Romano y el paseo marítimo, o quedarte más cerca de Araxos y disfrutar de una tarde relajada en las playas de Kalogria o Gianniskari. Regresa a Araxos para cenar, disfrutando de pescado a la parrilla, meze y postres caseros, y termina el día contemplando el atardecer sobre el mar Jónico, uno de los momentos más destacados de la zona.
Consejos prácticos para organizar tu fin de semana en Araxos: